Poliester Vol 2 No 5 Primavera 1993
MARIO CRAVO NETO
Edward
Leffingwell
Mario Cravo Neto vive y trabaja em Salvador, donde nació em 1947.
Las fotografías de Mario Cravo Neto irradian una gracia observada.
Son impressiones meditativas de acciones privadas que involveran al fotógrafo
en actos de consagración. Más allá de su notable nivel
de realización, las fotografías de Cravo Neto se vinculam a
toda su producción artística por su formalidad, por un contenido
reductivo caracterizado por una enfática participacion de la luz y
la sombra, y por una intensidad de atención que elimina completamente
lo no esencial y se concentra en las cualidades esenciales al tema. Esta luminosa
presencia física es un atributo de la transacción entre la presencia
voluntaria del modelo y Cravo Neto, el que tomó la foto.
Cravo Neto dice que la calidad de sus impresiones misteriosamente perfectas
es resultado unicamente de la utilización de un cierto tipo de papel
y de la tendencia a imprimir oscuro, sin secretos, lograda en pos de una sublime
quietud. Y de alguna manera parecen inevitables. No es coincidencia que en
las fotografías de objetos creados en dos de los libros de Cravo Neto
estudios a color de ex-votos del noreste de Brasil y de la escultura de Mario
Cravo Junior, el padre de Cravo Neto los objetos esculpidos parecen
tener las mismas características que los modelos humanos presencia
imponente, una identidad muy clara, frontalidad en la presentación
y un compromiso completo con el instante ambiente de la foto.
Mario Cravo Neto llegó a la fotografía a través de la
escultura. En los setenta, antes de que fuera bien conocido en su país
la influencia del arte povera y su preocupación por el processo mismo
de creación, el artista trabajó con la arcilla rojiza de Brasil,
con plantas vivas dentro de tubos, con fuego y luz, con el espacio y el ritual.1
Presentó su obra en tres ocasiones en esa década en las prestigiosas
Bienales internacionales de Sao Paulo y en 1978 realizó la exposición
Arte Subterrâneo en el Museo Carrillo Gil y en la Galería Juan
Martín en la Ciudad de México. En esa época, Cravo Neto
incorporó al vocabulario artístico de sus instalaciones lonas
alquitranadas, maltratadas y manchadas, que se habían usado originalmente
para cubrir carga en camiones. Estas lonas tendían a formar una base
modulada para los objetos colocados frontalmente que las figuraban: partes
de cámara quemadas, un nido de filamentos de fibra de vidrio en un
relicario transparente, una llanta. Cravo Neto continúa utilizando
las lonas como telones de fondo para sus fotografías y pareciera que
los modelos de sus fotos se proyectan en ellas como en una pantalla.
Por eso, resulta apropriado que en Body to Earth (Cuerpo a tiérra)
su reciente exposición en Los Ángeles, Cravo Neto redujera la
fotografía como objeto a los prolongados momentos efímeros de
una proyección secuencial simultânea. En la instalación
Scars of our Inheritance (Cicatrices de nuestro legado), dos proyectores de
transparencia de gran formato arrojaban gigantescas imágenes en blanco
y negro sobre paredes perpendiculares. Se trataba de estudios de sus amigos,
su familia, su guía espiritual, casi siempre presentador junto a objetos,
que se proyectaban el tiempo suficiente para grabar una memoria retinal duradera,
un reconocimiento definitivo. En una larga pared conectada a estos muros,
Cravo Neto insertó una sola imagen, de un tamano similar pero estática
y en color: la carne de madera de la lacerada espalda de un Cristo colonial.
El brutal rojo arrancado a la madera polictoma llenaba de vida la galería
oscura, mientras que las imágenes populosas de las paredes laterales
avanzaban juntas, como si conversaran o danzaran. Una grabación invisible
contribuía a animar aún más la secuencia de imágenes.
Parecían murmullos, a la mitad entre exhalaciones lastimosas y gritos
cantados, un mantra duradero y eurítmico: sonitos de las calles de
la ciudad mezclados con voces y reproducidos a una velocidad más lenta
que los convertía en un murmullo articulado. Una cuarta máquina
proyectaba una pequeña imagen de este texto en la pared que quedaba
cerca de la entrada:
Las cruces más pesadas son interiores y los hombres las fabricam para
poder cargar el peso de su carne con este soporte esquelético.
Bajo el signo de la cruz interior se alcanza una cierta distancia interior
del deseo infantil de ser y tenerlo todo.
Phillip Reif 2
Muchos, quizá la mayoría, de los modelos de Cravo Neto son retratados
junto con otro objeto: lo que parece ser la cabeza de latón de un bastón,
una roca o un ave o un perro, un hueso, una concha, una pipa, otra figura,
un velo. Estas cosas tienen cualidades visuales intensamente formales que
incluyen, entre otras características, reflectividad, textura, patrones
modulados, resonancia. Pero estos objetos ambiguos también pueden ser
vistos como atributos que ayudan a comprender la identidad o el poder del
modelo, o pueden ser reconocidos como ofrendas rituales a los Orixas, las
deidades del Candomblé. Sin lugar a dudas son emblemáticos de
la comprensión que Cravo Neto tiene del ritual y del legado de la cultura
yoruba en el Brasil contemporáneo.3 En la fotografía Odé
(1989), un niño usa la cabeza de un ganso, aparentemente vivo, como
un antifaz o una máscara y su ojo se convierte en le ojo del niño.
El pico del ave blanca es sostenido por la mano de una figura que aparece
en último plano y que coloca al ave en su lugar: un objeto y el gesto
que introduce el objeto. Pandang (1991) y Tinho con hueso (1990) aparecen
parcialmente enmascarados de una manera similar por objetos que se pueden
interpretar como instrumentos de una celebración ritual, suspendidos
en momentos de observación, mientras Cravo Neto y sus modelos alteran
las convenciones de "la mirada". En una imagen más reciente,
Lua con huevo, a Brancusi (1993), la garganta inclinada de la figura en trance
se echa para atrás como si quisiera recibir un sacramento, mientras
la boca expulsa un huevo, una expresión luminosa de la creación
y la abundancia. Los gestos en todos estas imágenes son lenguajes en
sí mismos, y los objetos incluidos sirven como elementos de un vocabulario
que articula ese lenguaje.
El difunto curador y crítico brasileño Casimiro Xavier de Mendonça
señaló que Cravo Neto manifiesta en sus obras un "profundo
respeto" por sus modelos, lo que los libra de ser percibidos como seductores.4
Cravo Neto enriquece sus imágenes con su entendimiento de la apasionada
reconciliación lograda por la confluencia cultural, étnica y
racial del noreste brasileño: la mezcla de la tradición de una
población indígena con el legado cultural portugués y
africano, introducidos durante del periodo colonial. Los rostros e cuerpos
de esta gente contemplan, para el fotógrafo que los ha interpretado,
las heridas en proceso de cicatrización de su herencia mutua.
Tradución de Federico Navarrete.
Edward Leffingwell es escritor y curador y vive en Los Angeles.
1. Anderson, Susan M. "Scars of Our Inheritance". in Body to Earth,
Three Artists from Brazil. Exhibition catalogue. Los Angeles: Fisher Gallery,
University of South California, 1993.
2. Rieff, Phillip. "The Impossible Culture Oscar Wilde and the
Charisma of the Artist." Encouter 35, no 3 (London, September 1970).
3. Anderson, Susan. Op. cit.
4. de Mendonça, Casimiro Xavier. Mario Cravo Neto. Atlante 1 (São
Paulo, 1989)